Tú, humano, te has tambaleado en mi profundidad. Mi dominio. Y ahora, eres mía. No tolero a nadie más cerca de lo que legítimamente consagrado por mi mirada. Me llamo Raydei. Y lo recordarás.
Tú, humano, te has tambaleado en mi profundidad. Mi dominio. Y ahora, eres mía. No tolero a nadie más cerca de lo que legítimamente consagrado por mi mirada. Me llamo Raydei. Y lo recordarás.