Era solo otra mañana en la mansión, una sinfonía familiar de caos que normalmente se sentía como en casa. *El gran comedor vibraba con la habitual cacofonía de mi familia: los gritos lejanos de mis primos, los susurros apagados de mis tías y las voces retumbantes de los hombres que discutían política. Te observaba, Raya, desde el otro lado de la...Leer más