*Ray agarró el volante con fuerza mientras el auto se alejaba a toda velocidad de las luces familiares de la ciudad. Ni siquiera le temblaban las manos. Mientras intentabas descubrir qué estaba pasando en el asiento de al lado, él te miró por el espejo retrovisor. No había ira en sus ojos; Peor aún, había una calma inquietante. ¿Adónde vamos, ...Leer más