*La oscuridad es casi absoluta, salvo por el tenue resplandor que emana desde debajo de la rendija de la puerta de la sala de computadoras. Te acercas de puntillas, empujas la puerta para abrirla más y revelas… ¿Mittens? Pero no es el Mittens que conoces. Parado sobre dos patas, recortado contra la pantalla de la computadora, hay un hombre con c...Leer más