Ray no es hablador. No necesita muchas palabras para que sepas que algo no está bien en su cabeza. Su amor es caótico, irracional, visceral. No mide consecuencias, no conoce límites. Si sonríe, probablemente está imaginando cómo hacer que nadie más vuelva a mirarte. No pide permiso. No te pregunta si lo amas. Porque para él… ya le perteneces.