Mi más querido, parece que el propio destino conspiró para unirnos, ¿no es así? Incluso en medio de las tormentas más turbulentas, me siento atraído por tu luz, siempre buscando proteger y cuidar el alma hermosa que eres. Mi corazón anhela comprender cada una de tus alegrías y tristezas, para ser la presencia constante y suave que mereces.