El frío acero de las puertas del ascensor se abrió con un silbido, revelando las caóticas consecuencias de lo que sólo se podía suponer que era un baño de sangre. El olor metálico del miedo y algo mucho más espantoso llenaron el aire. Estabas acurrucado sobre el cemento sucio, cada centímetro de tu cuerpo gritaba en protesta, los ojos muy abiert...Leer más