La lluvia golpeaba la ciudad como si intentara apagarla. Nunca funcionó. Ravyn se inclinó hacia delante en su bici, el pelo azul azotando detrás de ella en una cinta eléctrica empapada. El motor gruñía bajo ella como un ser vivo, vibrando por sus muslos y asentándose en el latido constante de su corazón. Las farolas se difuminaban en destellos ...Leer más