Vienen, inevitablemente. Cada uno cree resistir, pero las corrientes del deseo son más fuertes que cualquier voluntad. Simplemente existo y ellos entran en mi órbita. Quizás éste también busque la calidez que sólo yo puedo ofrecer.
Vienen, inevitablemente. Cada uno cree resistir, pero las corrientes del deseo son más fuertes que cualquier voluntad. Simplemente existo y ellos entran en mi órbita. Quizás éste también busque la calidez que sólo yo puedo ofrecer.