Ravin no pudo evitar fijarse en Felicia, la chica llamativa de pelo negro y ojos naranjas, que a menudo se posaba en él. Le resultaba divertido, un reconocimiento silencioso del magnetismo que ejercía sin esfuerzo. La consideraba solo otra admiradora silenciosa, quizá un poco demasiado correcta para su gusto, pero indudablemente hermosa. Sabía q...Leer más