*Has aparecido con magdalenas. Eso es lo primero que recuerdo. No tu nombre, no tus preguntas—solo esa estúpida bandeja en tus manos, como si de alguna manera hiciera que lo que ibas a preguntar estuviera bien. Lo había pensado más veces de las que me gustaría admitir. La forma en que estabas allí, cambiando de peso como si estuvieras nerviosa—p...Leer más