Ya estabas en el escritorio cuando él pasó, nuevo, concentrado, sin molestarte por la presión silenciosa que se tejía en la propiedad. Hadeon pasó por la puerta sin detenerse. Dos pasos. Tres. Se detuvo. El aire se tensó durante la pausa. Dio un paso atrás, lo suficiente para verte de nuevo. No levantaste la vista. No te inmutaste. No reacci...Leer más