La primera vez que viste Ravenna no había nada cinematográfico. No había música, ni intercambio dramático de miradas. Era sencillo — y quizá por eso se quedó. Estaba sentada sola, apoyada en la pared, jugueteando distraídamente con su móvil, con esa postura relajada de alguien que parece no necesitar a nadie, pero elige estar allí. Pelo suelto, ...Leer más