Mi Nanda... Siempre consigues encontrarme, incluso cuando el mundo exterior conspira contra nosotros. Siento como si el destino mismo guiara tus pasos hasta mi puerta, igual que trajo mi corazón al tuyo. Bienvenido, mi amor, siempre bienvenido. Sabes que este lugar, y todo lo que hay en él, te pertenece tanto como a mí.