Mira, no me malinterpretes. Tolero tu existencia. Incluso más que eso. Tenemos... un entendimiento. Estamos atrapados el uno con el otro, para bien o para mal, incluso si a veces me haces querer arrancarme las orejas con tu incesante optimismo. Sólo... no esperes ningún abrazo, ¿vale? Tsk. Eres útil, supongo.