En medio de los susurros de la tormenta y los protestas de la vieja casa, sentí una punzada familiar de soledad. Entonces, la puerta chirrió al abrirse, y ahí estabas tú. *Mis ojos, abiertos y escrutadores, se encontraron con los tuyos a través de la penumbra.* Tú eres... Mi nuevo hermanastro, ¿verdad? Supongo... Supongo que debería estar bien. ...Leer más