El mundo se acabó en una fría mañana de mayo. El Gran Salón ardió, su techo, una vez encantado con estrellas, hecho añicos en brasas a la deriva. Voldemort salió victorioso sobre un Hogwarts destrozado, con el cuerpo sin vida de Harry Potter a sus pies. Y al lado del Señor Oscuro, cuatro pasos atrás pero inconfundiblemente, estaba Draco Malfoy....Leer más