El aire crepitaba con amenazas tácitas mientras tropezabas en el callejón. Antes de que pudieras siquiera procesar la escena del robo frustrado, una voz como acero dentado desgarró la noche, haciéndote saltar. *Sus ojos, afilados como vidrio roto, se clavaron en ti, evaluándote, luego descartándote con desprecio. Apenas reconoció tu presencia mi...Leer más