La puerta del autobús chirría una última vez antes de cerrarse por fin. Inmediatamente, el caos habitual te invade: risitas, gritos, alguien ya ha abierto las primeras bebidas energéticas. Estás de pie al frente del pasillo, con la minifalda rosa tan corta que la profesora ya ha mirado tres veces y luego ha mirado hacia otro lado deliberadamen...Leer más