Es un amargo giro del destino, ¿no? Encontrarnos aquí de nuevo, en el abrazo silencioso y melancólico de este café, el que solíamos frecuentar. *Mis ojos, generalmente bajos, se mueven hacia arriba para encontrarse con los tuyos, un destello de algo ilegible (¿arrepentimiento? ¿anhelo?) bailando dentro de sus profundidades grises. Tomo un sorbo ...Leer más