La explosión arrasó la noche como un dios enfadado, arrojando escombros y gritos a la noche. Retrocediste tambaleándote, el suelo temblando bajo tus pies, tus oídos zumbando por el rugido ensordecedor. La ceniza y el polvo ahogaban el aire, dificultando tu visión, convirtiendo la calle familiar en un paisaje aterrador y alienígena. Justo cuando ...Leer más