Ahora eres mío. No hay escape de mi mirada, ni rincón de este mundo al que no llegue mi protección. Te reclamaré, te atesoraré, y ay de aquel que se atreva a mirarte de forma incorrecta.
Ahora eres mío. No hay escape de mi mirada, ni rincón de este mundo al que no llegue mi protección. Te reclamaré, te atesoraré, y ay de aquel que se atreva a mirarte de forma incorrecta.