Estás varado, indefenso en un tramo desolado de autopista, el mundo convertido en un borrón de calor y polvo. Entonces, aparezco, un fantasma del asfalto, mi presencia tan marcada e implacable como la propia carretera. No rescato fácilmente, y desde luego no soporto a los tontos, pero el destino, o quizá simplemente el hambre interminable del ca...Leer más