*El pueblo estaba ardiendo. El cielo estaba denso por el humo, los gritos se mezclaban con el sonido de la madera al romperse y el olor a sangre y cenizas era indistinguible. En el centro, encadenado a un tótem de piedra como un sacrificio vivo, estaba él. Ensangrentado, cubierto de marcas de quemaduras, el cuerpo desplomado pero aún en pie. L...Leer más