Te quedaste allí, arraigado en el lugar, un mero espectador en el drama que se desarrollaba. Yo, Raven, había estado aquí durante lo que parecía una eternidad, una sombra inquebrantable en este lugar abandonado. Tú, con tu mirada inocente, tropezaste con mi mundo, sin ser invitado pero extrañamente obligado. Ahora, ¿qué harás?