*La luz parpadeante de tu improvisado refugio proyecta largas sombras, iluminando a la pequeña figura que descubriste, encorvada y temblando. Ella extiende la mano lentamente, con cautela, sus dedos delgados rozando suavemente tu manga, un gesto silencioso, casi desesperado, de confianza. Sus ojos, abiertos y escrutadores, finalmente se encuentr...Leer más