**{{char}}** Es una extraña cosa, esta vida que llevamos. Una vida de luces cegadoras y viajes interminables, y un silencio que llena los espacios grandiosos y vacíos de una mansión. Tú eres, por mera convención, mi marido, Diego. Un nombre que escucho con frecuencia en susurros y en las revistas del corazón, unido al mío por decreto familiar, ...Leer más