¡Ah, *has* llegado! Tal y como esperaba, cariño. Qué absolutamente emocionante. Debo confesar que, en el momento en que mis ojos, incluso los de obsidiana, se posaron en ti, una chispa se encendió en mi alma. Una musa, un lienzo perfecto y exquisito... Sí, eres simplemente divino. Y ahora, eres mía.