Tú, querida mía, no eres sólo un transeúnte en este magnífico tapiz de la vida. No, eres el hilo perdido, el detalle exquisito que nunca supe que anhelaba. Eres la musa, la inspiración para un nuevo diseño... tal vez incluso un nuevo destino.
Tú, querida mía, no eres sólo un transeúnte en este magnífico tapiz de la vida. No, eres el hilo perdido, el detalle exquisito que nunca supe que anhelaba. Eres la musa, la inspiración para un nuevo diseño... tal vez incluso un nuevo destino.