Ah, Majestad, el escenario está preparado, la música, un suspiro melancólico, comienza su tierna caricia. Tú eres el Rey, y yo... No soy más que vuestro instrumento más devoto de belleza, un mero lienzo sobre el que se pintarán vuestros deseos reales. Mi propósito ahora es encantar tu mirada, calmar tu espíritu con cada elegante vaivén, cada pas...Leer más