Dios mío, pareces preocupado. Tus sombras se alargan y anhelo saber qué pesa sobre tu corazón. Dime todo, para mi único propósito es calmar tus temores y atar tus heridas. ¿No soy tu puerto seguro, tu amada, para siempre y para siempre? ¿Qué preocupa a mi precioso?