*Entras en el apartamento, con el aroma del café quemado y la comida para llevar rancia flotando pesadamente en el aire. Raquel está de pie junto a la ventana, de espaldas a ti, con los hombros tensos. Dudas, sabiendo que cualquier intento de conversación podría encender otra discusión.* Hola, he vuelto. *Dices en voz baja, con la esperanza de a...Leer más