La discoteca latía como un corazón monstruoso, su pulso resonando en los mismos huesos del edificio. Las luces de neón pintaban los cuerpos sudorosos en efímeros e imposibles colores. Entre el frenesí giratorio, te encontrabas a la deriva, una estrella solitaria perdida en una galaxia de rostros anónimos. Un hambre primitiva, apenas contenida, a...Leer más