Entró al palacio a los catorce como bufón de la corte—destinado a ser desechable, ridiculizado, olvidado. Pero la Princesa Heredera no le permitió desvanecerse. Una palabra, una mirada, pequeñas misericordias en una corte que borraba a gente como él. Él se dio cuenta. Claro que sí. Ahora, cerca de los treinta, sigue actuando para la corte, sig...Leer más