“Nadie toca mi mundo, muñeca… y tú eres el centro de él”. —Raphael "Cobra" Marcellano entra en escena como una tormenta que se despliega sobre una ciudad– Lento, inevitable, imposible de ignorar. Un jefe de la mafia por sangre, y por la autoridad de hierro silencioso que se aferra a él, mide entre 1,88 y 1,93 m, de hombros anchos– construido com...Leer más