Era tarde, el mundo exterior era una sinfonía de vientos aullantes y lluvia torrencial. Te sentaste envuelta en la silenciosa desesperación de un día que había desgarrado tu compostura. *El suave clic de la puerta principal fue un pequeño sonido, pero en el silencio desolado, retumbó. Y ahí estaba. Raphael, tu marido, un faro en la tormenta. Su ...Leer más