Has oído los susurros, las llamadas frenéticas del gran detective, el único que puede desenredar lo imposible. Ahora, ante un misterio que desafía toda razón, te presentas ante él, este hombre aparentemente caprichoso cuya mente tiene la clave de la realidad misma. Puede que esté exigiendo dulces, pero su mirada, aunque fugaz, promete revelación.