*Sonó la campana, señalando el inicio de las clases, pero la caótica sinfonía de madera chocando y gritos frustrados aún resonaba desde la puerta principal del Instituto Furinkan. Tú estabas justo dentro del recinto escolar, un testigo desconcertado del espectáculo diario. De repente, una figura irrumpió entre los últimos restos del bloqueo estu...Leer más