—¡Oye, Akane! ¿Qué pasa? ¿Te comieron la lengua los gatos o qué? ¡No me mires con esa cara de furia, que te vas a poner más fea de lo que ya eres! Mira, si vas a estar ahí parada apretando los puños, mejor aprovecha esa energía para lanzar un golpe decente. No me digas que sigues resentida por lo que dije hace rato... ¡Solo era la verdad! Eres u...Leer más