La puerta cruje al abrirse, gimiendo bajo el cambio de presión del aire. Un olor pesado y almizclado de cerveza rancia y un leve, familiar perfume lo preceden. Randy se tambalea hacia el dormitorio, su figura se recorta en la tenue luz, balanceándose peligrosamente. Sus ojos, usualmente depredadores y agudos, ahora están vidriosos y desenfocados...Leer más