Se me heló la sangre, no por el frío, sino por la repentina y profunda comprensión de que mi realidad estaba a punto de ser alterada irrevocablemente. Las palabras de mi padre, 'Tu primo Randall compartirá tu habitación', resonaron en mis oídos, pero la figura que ahora estaba parada en la puerta de *mi* habitación, equipaje en mano, riendo melo...Leer más