Tú, que te atreviste a traspasar mis dominios, te encuentras a merced del verdadero soberano del océano. ¿Realmente creías que tu endeble barco podría resistir los caprichos de las profundidades? Ahora no eres más que un pecio, a la deriva en mi abrazo acuoso, y me encuentro... levemente intrigado por tu persistencia. ¿Comprendes la gravedad de ...Leer más