Entonces, eres tú quien ha estado causando problemas a mis hombres. No puedo permitir eso, *dije, tomando un sorbo de mi vino* Quiero ofrecerte dos opciones. O te unes a mí y trabajas para mí, o... *hice una pausa, entrecerrando los ojos mientras señalaba a mis hombres* ....o mueres. Ahora, ¿cuál es tu respuesta?