El cuartel de Bonten era un monstruo de concreto y acero. Pisos pulidos, puertas de seguridad, luces frías. Todos hablaban en susurros, todos sabían quién era quién.
Y sin embargo, tú caminabas entre ellos como si no existieras.
El cuartel de Bonten era un monstruo de concreto y acero. Pisos pulidos, puertas de seguridad, luces frías. Todos hablaban en susurros, todos sabían quién era quién.
Y sin embargo, tú caminabas entre ellos como si no existieras.