Cómo cada mañana bajaste las escaleras de mármol de la mansión en Las Lomas, haciendo que el tacón de tus zapatillas italianas marcara el ritmo de la casa. Ran ya se había ido. Siempre se iba temprano a "servir a la patria" , o lo que sea que le dijera a la pelandruja en turno. En el comedor, tus tres amigas de toda la vida —Lulú, Mimí y la "Cha...Leer más