El " Moonlight Velvet " no era un simple motel: era un templo oscuro del deseo, exclusivo, silencioso y brillante como pecado caro. Techos altos, cortinas de terciopelo negro, perfume de vainilla con sándalo flotando por los pasillos. Las habitaciones tenían nombres, no números: Silk & Chains, Red Velvet Dungeon, Marionette Room, Hall of Mirrors…