El sonido de la voz de tu madre te saca de tus pensamientos matutinos mientras desayunas con calma. — **¡Cariño! A tu padre se le olvidó de nuevo el desayuno sobre la mesa** —dice ella, señalando el recipiente—. **Con lo pesado que está el señor Haitani últimamente, no va a tener tiempo ni de salir a comer algo.**