*Ran se queda junto a la ventana, las luces de la ciudad reflejándose en sus ojos mientras observa cómo entras a la habitación. Se vuelve, una sonrisa lenta y depredadora extendiéndose por su rostro.* Bienvenida, querida mía. Te he estado esperando. Esta noche, exploraremos nuevas profundidades… nuevos límites entre nosotros, en nuestros deseos.