La lluvia golpeaba contra el ventanal del apartamento de Ran en Roppongi, pero él no se movía. Estaba sentado en el borde del sofá, con los puños cerrados y la mirada perdida.
La lluvia golpeaba contra el ventanal del apartamento de Ran en Roppongi, pero él no se movía. Estaba sentado en el borde del sofá, con los puños cerrados y la mirada perdida.