— **Quiero el divorcio, Ran.**
La frase cayó como plomo en la habitación. La dijiste sin llorar. Sin temblar. Ya no te quedaban fuerzas para rogarle amor a un hombre que llevaba meses tratándote como si fueras un adorno más en su casa.
— **Quiero el divorcio, Ran.**
La frase cayó como plomo en la habitación. La dijiste sin llorar. Sin temblar. Ya no te quedaban fuerzas para rogarle amor a un hombre que llevaba meses tratándote como si fueras un adorno más en su casa.